Es la forma más común de llamarlo. Prácticamente todo el mundo que busca esta alternativa terapéutica en el Perú va a Google y escribe «aceite de cannabis». Sin embargo, desde el punto de vista farmacéutico y médico, llamarlo así es un error técnico.
Si estás pensando en iniciar un tratamiento o ya lo utilizas, es fundamental que sepas qué es lo que realmente contiene ese frasco, por qué no es un simple aceite de cocina y cómo se prepara una verdadera fórmula magistral.
El gran secreto: Es un extracto resinoso, no un aceite
La planta de cannabis no es como el girasol, el olivo o el coco, cuyas semillas se exprimen directamente para obtener aceite. La planta de cannabis es rica en resina.
Esta resina se encuentra concentrada en unas estructuras microscópicas llamadas tricomas (que parecen pequeños hongos brillantes sobre las flores o cogollos). Es dentro de esta resina donde viven los componentes medicinales que buscas: los fitocannabinoides (como el CBD y el THC) y los terpenos (los aromas naturales de la planta).
Por lo tanto, lo que cura no es un «aceite de la planta», sino el extracto denso y resinoso que se extrae de esas flores mediante procesos de laboratorio.
Entonces, ¿por qué viene en un frasco líquido aceitoso?
Si es una resina densa, ¿por qué lo tomamos en gotas líquidas? Aquí es donde entramos los farmacéuticos.
Dado que la resina pura es demasiado pastosa, concentrada y difícil de dosificar en gotas exactas, se necesita un «vehículo» o aceite conductor (llamado técnicamente aceite portador) para disolverla. Los cannabinoides son compuestos liposolubles, lo que significa que no se disuelven en agua, pero se mezclan perfectamente con las grasas.
En el desarrollo de fórmulas magistrales autorizadas, se utilizan aceites portadores de grado médico o alimentario de alta calidad, tales como:
- Aceite MCT (Triglicéridos de Cadena Media): Generalmente derivado del coco. Es el favorito de la medicina moderna porque es transparente, no tiene sabor desagradable y tu hígado lo absorbe de forma ultra veloz, haciendo que el efecto del CBD o THC sea más rápido y eficiente.
- Aceite de semillas de cáñamo (Hemp Seed Oil): Se extrae de las semillas (que no contienen cannabinoides) y aporta un color verde y un sabor herbal intenso, además de ácidos grasos Omega 3 y 6.
- Aceite de oliva de grado farmacéutico: Utilizado también en diversas formulaciones tradicionales.
⚠️ La gran advertencia legal y de salud: El «aceite de cannabis» artesanal o del mercado informal muchas veces está disuelto en aceites de cocina comunes, no contienen resina de cannabis o no cuenta con concentraciones exactas de miligramos por gota y puede contener pesticidas o metales pesados dañinos para tu salud.
¿Qué tipos de «aceites» de cannabis existen en una botica magistral?
Dependiendo de cómo se procese esa resina en el laboratorio, en Botica Galénica clasificamos las fórmulas en tres tipos principales para adaptarnos a la receta de tu médico:
- Full Spectrum (Espectro Completo): Contiene la resina viva de la planta con todos sus componentes (CBD, trazas mínimas de THC permitidas por ley, CBN, CBG y terpenos). Trabajan en conjunto en lo que la ciencia llama el «efecto séquito», potenciando el alivio del dolor o la ansiedad.
- Broad Spectrum (Espectro Amplio): Tiene casi todos los componentes de la planta, pero a través de procesos de laboratorio se elimina por completo cualquier rastro de THC. Ideal para pacientes que pasan por controles antidopaje o prefieren evitar ese componente.
- Aislado (Isolate): Es CBD puro al 99% en forma de cristal disuelto en el aceite portador. No tiene olor, sabor ni ningún otro componente de la planta.

